Física y Química

FELIZ 2010

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Terminó 2009, afortunadamente (sobre todo para los que estuvimos de hospital, por eso os hice tan poco caso), y empezamos 2010 con un brindis; un brindis que vale 0,25 puntos.

Os voy a hacer la misma pregunta que mi marido le hacía siempre a su profe de química: ¿de dónde salen las burbujas del champán? Tenéis hasta el 14 de febrero para responder, que para eso es su cumple.

Ánimo que es bien fácil.  

Comentarios

Lo siento Adriana, pero tu respuesta llega tarde. Te recuerdo que podíais responder hasta el 14 de febrero.

La producción de burbujas en bebidas gaseosas como el cava, el champán o la cerveza tiene su origen en la producción natural del gas dióxido de carbono, como consecuencia de la fermentación efectuada por las levaduras sobre los azúcares, que son convertidos en alcohol (etanol) y dióxido de carbono. En el champán cada centro de nucleación puede desprender hasta unas 30 burbujas por segundo, mientras que en el caso de la cerveza, con un tercio de contenido en dióxido de carbono disuelto, la producción, por punto de nucleación, no llega a alcanzar las 10 burbujas por segundo. En todo caso, en el caso del champán, durante su recorrido ascendente se van fijando en la burbuja nuevas cantidades de gas carbónico que le hacen aumentar de tamaño. Como el empuje hidrostático es mayor con la expansión ello ocasiona que las burbujas tiendan a acelerarse y a separarse durante ese recorrido.

Las burbujas se crean al servir las bebidas que llamamos carbónicas: el cava, el champán, la cerveza, la gaseosa, las bebidas de cola, etc. El fenómeno se debe a que en el interior del líquido hay una gran cantidad de gas disuelto, suele ser dióxido de carbono, el mismo que expulsamos al respirar.El gas se forma de manera natural en algunas bebidas debido a la acción de ciertas levaduras que se alimentan de azúcar y generan alcohol y dióxido de carbono como productos de desecho. En otras bebidas se disuelve el gas artificialmente: el líquido se introduce en la lata de refresco o en la botella sin llenarla por completo, en la parte superior se deja un pequeño espacio cargado con dióxido de carbono a presión y luego el recipiente es cerrado herméticamente. En el interior de la botella, o lata, se produce un equilibrio entre el gas que hay disuelto en el líquido y el que existe en el espacio libre, como éste último está a mayor presión que el ambiente, impide que el gas disuelto escape de la bebida. Cuando se abre la botella, el gas situado sobre la superficie del líquido escapa y la presión cae de forma abrupta rompiendo el equilibrio. Para recuperarlo, las moléculas de dióxido de carbono disueltas en el líquido tienen que escapar y lo hacen de dos formas distintas: por difusión a través de la superficie del líquido y mediante la formación de burbujas en el interior del mismo.

La producción de burbujas en bebidas gaseosas como el cava, el champán o la cerveza tiene su origen en la producción natural del gas dióxido de carbono, como consecuencia de la fermentación efectuada por las levaduras sobre los azúcares, que son convertidos en alcohol (etanol) y dióxido de carbono. servicios.laverdad.es/cienciaysalud/6_2_32.html Julián García Vidal

La producción de burbujas en bebidas gaseosas como el champán tiene su origen en la producción natural de CO2, como consecuencia de la fermentación efectuada por las levaduras sobre los azúcares, que son convertidos en alcohol (etanol) y CO2. Donde tiene lugar el nacimiento de las burbujas es sobre la superficie interna de las copas. El inicio de su producción se debe a las numerosas impurezas que están adheridas a la pared del vidrio, tales como pequeños depósitos, cal y, sobre todo, fibras de celulosa procedentes de telas o caídas desde el aire. Al verter el líquido en la copa se crean microbolsas de gas que quedan adheridas a tales fibras y, progresivamente, se va incorporando más gas hasta el empuje hidrostático hace que la burbuja se separe del centro de nucleación y comience su ascenso hacia la superficie, dejando paso al inicio de otra nueva burbuja.

En la botella cerrada, hay una alta presión de gas presente en el volumen gaseoso, existe una gran concentración dioxido de carbono. Pero al descorchar la botella la presión de la fase gaseosa se reduce bruscamente, igualándose a la atmosférica, con lo que la solubilidad del gas en el líquido disminuye y la correspondiente sobresaturación busca un nuevo equilibrio termodinámico, mediante la necesaria liberación de burbujas de dióxido de carbono. Para formar una burbuja incipiente las moléculas de dióxido de carbono deben agruparse, venciendo la cohesión de las moléculas de líquido debidas a la fuerzas de atracción dipolar de van der Waals. Donde tiene lugar el nacimiento de las burbujas es sobre la superficie interna de las copas. El inicio de su producción se debe a las numerosas impurezas que están adheridas a la pared del vidrio, tales como pequeños depósitos, cal y, sobre todo, fibras de celulosa procedentes de telas o caídas desde el aire. Al verter el líquido en la copa se crean microbolsas de gas que quedan adheridas a tales fibras y, progresivamente, se va incorporando más gas hasta el empuje hidrostático hace que la burbuja se separe del centro de nucleación y comience su ascenso hacia la superficie, dejando paso al inicio de otra nueva burbuja.

Más o menos lo mismo que ya han dicho... Las burbujas presentes en bebidas gaseosas como el cava, el champán, el vino espumoso, la gaseosa o la cerveza tienen su origen en la producción natural de dióxido de carbono, que se obtiene a partir de la fermentación que conlleva el proceso de fabricación de las bebidas. El champán sufre dos fermentaciones: una para convertir el mosto en vino y otra para convertir el vino en champán. En la segunda, las levaduras reaccionan con los azúcares, generando alcohol (etanol) y abundante dióxido de carbono. En otras bebidas se disuelve el gas artificialmente: el líquido se introduce en la lata de refresco o en la botella sin llenarla por completo. En la parte superior se deja un pequeño espacio cargado con dióxido de carbono a presión y luego el recipiente es cerrado herméticamente. Cuando se abre la botella, el gas situado sobre la superficie del líquido escapa. Para recuperarlo, las moléculas de dióxido de carbono disueltas en el líquido tienen que escapar y lo hacen de dos formas distintas: por difusión a través de la superficie del líquido y mediante la formación de burbujas en el interior del mismo. Observaciones con microscopio han demostrado que el origen las burbujas de las bebidas carbónicas está en las impurezas adheridas a las paredes de la copa o vaso en el que se sirven, especialmente las pequeñas fibras de celulosa. Al echar el líquido en la copa, las fibras no se mojan completamente y suelen atrapar pequeñas burbujas de aire que sirven de semillas para la generación de nuevas burbujas que ascienden hasta la superficie del líquido.

Por consecuencia de la fermentación. Este proceso consiste en la transformación de los azúcares en alcohol, lo que se produce por la presencia de levaduras naturales o por el añadido de levaduras artificiales. Hasta ese punto el Champagne no se distingue de otros vinos. El siguiente paso es el ensamblaje o mezcla con los distintos vinos que hay en bodega. A esta mezcla (y acá empieza a gestarse el Champagne) se le añade el licor de tiraje (compuesto por vino, azúcar y levaduras cultivadas) que provocará una segunda fermentación, la que finalmente promoverá la formación de burbujas. Posteriormente y después de girar sabiamente las botellas en pupitres durante unos meses, se les retira el sedimento acumulado en el pico y son rellenadas con el llamado licor de expedición. Todo este proceso es conocido como el Método Champenoise o tradicional.

Del anhidrido carbónico de la fermentación del champán. Fuente : mi abuelo .

yo digo lo mismo ke adrian

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